Click here for an easy and free way to help feed the hungry at The Hunger Site! Non-profit ad by Voyager
VoyForums
Oklahoma Disaster Relief










American Red Cross
Together, we can save a life


See Kare11.com's page for more ways to contribute.

VoyForums Notice -- Quick Contributions:
Donate $10 to the Red Cross: Text the word REDCROSS to 90999
Donate $10 to the Salvation Army: Text the word STORM to 80888
* The charge will appear on your cellphone bill.


VoyUser Login optional ] [ Contact Forum Admin ] [ Main index ] [ Post a new message ] [ Search | Check update time | Archives: 123[4] ]


[ Next Thread | Previous Thread | Next Message | Previous Message ]

Date Posted: 16:28:24 10/22/07 Mon
Author: Francisco
Subject: JOACO, te seguimos esperando...¿?

Joaco, las plataformas antirreligiosas siguen y siguen. Prometiste entrar en harina con cuestiones como las plagas de Egipto hasta llegar a cuadrar los cuatro Evangelios Sinópticos por medio de la Exégesis. Acuérdate de un tal Andrés -ex-seminarista- y actualmente profesor de Filosofía y defensor a ultranza del republicanismo, del laicismo y de la persecución sin paliativos a la Iglesia Católica -que él mismo dice conocer muy bien- y que me puso en paños menores con preguntas como éstas:(No olvido las valiosísimas aportaciones de ¿? y de LUIS-Madrid)

A partir de aquí ME ESCRIBE ANDRÉS:

Vuelvo a pensar que hablas desde cierto desconocimiento de la Biblia. Me parece que te pasa como a muchos cristianos, que son (¿sois?) cristianos “a la carta”: tenéis vuestra propia versión del cristianismo independiente de la Biblia. Esa plena libertad en la que crees no es coherente con la Biblia : léete la Carta de Pablo a los Romanos, 9, 10-18: (y ¡ojo! que esto es Nuevo Testamento):
“Rebeca concibió de un solo hombre, nuestro padre Isaac; ahora bien, antes de haber nacido, y cuando no habían hecho ni bien ni mal - para que se mantuviese la libertad de la elección divina, que depende no de las obras sino del que llama - le fue dicho a Rebeca: = El mayor servirá al menor, = como dice la Escritura : = Amé a Jacob y odié a Esaú. = ¿Qué diremos, pues? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! Pues dice él a Moisés: = Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade. = Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia. Pues dice la Escritura a Faraón: = Te he suscitado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea conocido en toda la tierra. = Así pues, usa de misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere”.
Léelo bien: Dios eligió a Jacob y rechazó a Esaú “antes de haber nacido, y cuando no habían hecho ni bien ni mal”, entonces ¿por qué? Porque quiso, lo dice justo después. Esaú rechazó la primogenitura por un plato de lentejas, como dice en Génesis, pero ¿lo hizo libremente? ¿Podía elegir? ¡No! Dios ya había elegido a Jacob (que no era el primogénito) desde antes: ni Jacob ni Esaú fueron libres, Dios ya había elegido desde antes por ellos, no hay ninguna libertad de la que tú hablas. Mira lo que dice: “No se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia”. No se puede elegir, depende de Dios, ¿dónde está esa libertad? Si Dios me quiere endurecer para que no crea, ¿qué puedo hacer yo? Sigue leyendo: ¿qué podía hacer el Faraón? ¿Por qué no dejaba salir a los hebreos? ¿Era libre de dejarlos salir o no? ¡No! Dios le endureció para que no los dejara y así mostrar su gloria a su costa, y así tal cual lo dice: ¡léelo! “Usa de misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere”. Endureció al Faraón, y para librar a su pueblo mató a los niños egipcios, pero ¡ojo! ¡podría no haberlo endurecido y salvar a esos niños inocentes, pero no lo hizo! ¡¡Ese es el dios de amor!! Elige sin criterio, prefiere a Jacob sobre Esaú porque sí, endurece a Faraón y por eso mismo mata a los niños primogénitos egipcios para mostrar así su poder, ¡ese es el dios de amor del Nuevo Testamento!
Y la pregunta surge inmediatamente: si no somos libres, si hacemos en el fondo lo que Dios quiere que hagamos (incluso el mal, porque el mal que hizo Faraón –no dejar ir a los hebreos- fue porque Dios lo endureció para que no lo hiciera), entonces ¿de qué se queja? La pregunta es tan razonable que si sigues leyendo el texto de Pablo a los Romanos él mismo se hace esta misma pregunta y se la contesta, pero ¡mira cómo!: Romanos 9, 19-23:
“Pero me dirás: Entonces ¿de qué se enoja? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad? ¡Oh hombre! Pero ¿quién eres tú para pedir cuentas a Dios? ¿Acaso = la pieza de barro dirá a quien la modeló: "por qué me hiciste así"? = O ¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables? Pues bien, si Dios, queriendo manifestar su cólera y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de cólera preparados para la perdición, a fin de dar a conocer la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria”.
¡Es terrible! La respuesta es la omnipotencia y la voluntad soberana de Dios. Dios puede hacer a algunas personas para comparecerse de ellas, y a otras ¡para condenarlas y mostrar así su poder y su cólera! Eso es utilizar a una persona como un medio, lo que prohibía la moral kantiana basándose en la igual dignidad de todos. Dios crea a personas que sabe que van a ser malas (y que no pueden dejar de ser malas porque Dios lo ha establecido así) para poder mostrar Su poder y Su cólera. A algunos los prepara para la perdición para que así reluzca más su gloria, dice. ¿Qué te parece? ¿Todo un dios de amor y un ejemplo a seguir? Es como si los del primer mundo hiciéramos viajes al tercer mundo para ver su sufrimiento y apreciar más lo que tenemos sin hacer nada por ellos, y además que los mantuviéramos así para poder seguir apreciando nuestro bienestar mucho más. Me parece repugnante.
Tú dices que Dios nos llama y que nos deja libertad para seguirle o no. Bien, vale, ese será TU dios, pero no es el Dios del Nuevo Testamento, el de San Pablo. El dios de San Pablo es ese que dice San Pablo, que crea a gente para hacer esas cosas con ellos. Puede que a ti no te guste, y a mí tampoco, y que entonces tú te hagas tu propio dios a tu imagen y semejanza (que respeta la libertad individual y tal) y yo simplemente no creo en ninguno, pero si hablamos del dios cristiano del Nuevo Testamento, es ese, y no el tuyo particular.
Puede que yo esté interpretando mal el texto, me dirás, pero dime tú qué interpretas en un texto tan claro. E insisto: ¿lees lo que pone, o quieres leer otra cosa que te cuadre más? ¿Tu dios es el cristiano o es una versión a tu medida? ¿De qué dios estamos hablando?

FRANCISCO:
Dios no mata niños, ni a espíritus ni a nadie.

ANDRÉS:
¿Dios no mata a nadie? De nuevo me parece que no conoces bien el Nuevo Testamento: ¿qué le pasó entonces a Ananías y Safira? (Hechos de los Apóstoles 5, 1-11): Engañaron a la Iglesia quedándose con una parte de su dinero que dijeron que iban a donar y Pedro se dio cuenta, y ¿qué les pasó?: versículos 5 y 10: inmediatamente cayeron muertos. Mintieron y el dios cristiano los mató, ese fue el castigo a su pecado (pecado que fue el de mentir, no me imagino yo si hubieran hecho algo más grave). ¿Qué hay que interpretar aquí?

FRANCISCO:
Cuando hay terremotos y desgracias es simplemente porque el pecado dañó el mundo y da lo mismo un cancer que un terremoto que un accidente de tráfico. Tarde o temprano iremos nosotros por delante también. Con el pecado vino la muerte y con Jesús la Salvación... pero esto ya lo sabes tú mejor que yo.


ANDRÉS:
¿Cómo que da igual? Un cáncer de pulmón me lo provoco yo fumando, y un accidente si conduzco borracho, pero ¿un terremoto? ¿Qué se puede hacer ante eso? ¿Qué pueden hacer ahí los niños que mueren de los que Dios no se apiada? ¿Sabes lo que pueden sufrir debajo de los escombros?
Y eso del pecado es otra: efectivamente, citas bien que con el pecado vino la muerte, así lo dice San Pablo en la Carta a los Romanos 5, 12: “por un solo hombre = entró el pecado en el mundo = y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Es decir, antes del pecado no había muerte (antes de pecar, Adán era inmortal carnalmente, y después de la resurrección de los muertos, todos seremos inmortales corporalmente, ya sabes: “creo en la resurrección de los muertos, en la vida eterna…”). Pero si el pecado es la causa de la muerte, y si procedemos por evolución de las especies como dice el neodarwinismo, ¿cuándo tuvo lugar el pecado? Si Adán no existió, ¿quién cometió ese pecado original que se transmite de generación en generación? ¿Es que nunca ocurrió históricamente, todo es un mito? ¿Entonces, para qué murió Jesús en la cruz? ¿Qué pecado original vino a borrar? ¿Por qué antes de Adán (antes del pecado) sí había muerte, la de todos los animales que murieron durante millones de años de evolución antes de Adán?
Puede que esto te parezca un poco absurdo, pero no lo es tanto: si el relato de la creación en 6 días del Génesis no es un relato histórico de lo que realmente pasó, sino una forma de hablar, entonces tenemos que aceptar que Dios creó el mundo con la muerte incorporada antes de que nadie pecara, pues antes de que apareciera el primer ser humano (homo sapiens sapiens) hace entre 200.000 y 10.000 años, ya había muerte (la de todos los animales anteriores durante millones de años). Entonces no ocurrió ningún pecado original, sino que la muerte ya estaba en la propia creación divina, es decir, el mundo que Dios creó ya tenía incorporados los terremotos, muertes, etc., no es culpa de ningún pecado humano. ¿Me entiendes? Según esto, el primer ser humano (homo sapiens sapiens) ya era mortal sin ningún pecado. Luego San Pablo no lleva razón al decir que la muerte es producto del pecado, pues ya había muerte antes de cualquier pecado. Porque si no, la alternativa es aceptar el creacionismo y que el relato del Génesis es literal, y que Adán y Eva existieron tal cuales y pecaron y después vino la muerte, y que el evolucionismo es falso y que no ha habido evolución de las especies… ¡justo lo que creen los fundamentalistas cristianos protestantes anglo-sajones! Ahí tienes otro problema más a resolver.

FRANCISCO:
CONCLUSIÓN: al punto al que hemos llegado me obliga necesariamente a recurrir a la ayuda de un teólogo creyente por lo que seguir con este "lío" ya me empieza a parecer surrealista. Seguramente te estaré haciendo perder tu tiempo y a mí, ciertamente, este tema no va a mover un ápice mis convicciones, ya que la fe es una gracia, un don. Sin embargo voy a hacerte una aportación desde mi campo, la Música , para que comprendas mejor lo que un cristiano no puede definir en un dialéctica (QUÉ ES LA FE ):
Por ejemplo nos preguntamos ¿Qué es la Música ? Dilthey desde sus trabajos ha prestado más atención a las llamadas "ciencias del espíritu". Las ideas de Dilthey sobre comprensión y explicación las encontramos bien resumidas en su libro: Der Aufbau der Geschichtlichen Welt in den Geisteswissenschaften, Frankfurt, 1981). El problema básico es cómo pudo hablar adecuadamente sobre creaciones del espíritu humano. Para Dilthey, es de gran importancia la historicidad del hombre, que vive en el tiempo, y cuyas producciones artesanales y artísticas están sometidas al cambio histórico. El hombre, en este sentido, se define por su historia, por su conciencia histórica. Lo que produce el espíritu a lo largo del tiempo (por ejemplo, objetos de arte) son sus creaciones procedentes de él mismo. Estos objetos como creaciones del propio espíritu NO LAS PODEMOS EXPLICAR, según Dilthey, SINO QUE SÓLO PODEMOS COMPRENDERLAS. Los fenómenos de las ciencias exactas, al contrario, podemos explicarlas porque existen fuera del espíritu humano, y no forman su esencia. Las explicaciones exactas ("los objetos pesados caen al suelo") se pueden repetir varias veces en diferentes lugares, por diferentes personas, con igual resultado. LA COMPRENSIÓN es para Dilthey la CATEGORÍA CENTRAL para acercarse a las creaciones del espíritu humano (¿hermeneútica?)

ANDRÉS:
Conozco la hermenéutica, y la diferencia entre explicar y comprender, y de hecho lo que te estoy pidiendo es que interpretemos hermenéuticamente algunos textos, pero para mí es imposible si acepto que existe un Dios perfectamente bueno, aunque comprensibles si elimino esa hipótesis y los trato como textos propios de la mitología como la Cosmogonía de Hesíodo u otros similares.
Me pedías razones para no creer, y creo que ya te he dado bastantes con todos estos textos. Pero hay más, si los quieres. Ahora me falta tu opinión.

FRANCISCO:
Espero haber contribuído, por una vez, a una aportación interesante a tu impresionante cultura.

ANDRÉS:
Ya te dije que me aportas muchísimo, y creo que me sobrevaloras (aunque me halaga, je, je).
Te dejo ese ejercicio que te decía por si lo quieres hacer, y que es otra prueba para mí de porqué no creo que la Biblia esté inspirada y porqué pienso que es producto de autores humanos con sus contradicciones. Léete los cuatro relatos de la resurrección en Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24 y Juan 20, y respóndeme a estas preguntas a partir de los cuatro evangelios (y no de uno solo):
1. Cuántas y qué mujeres fueron al sepulcro.
2. Cuando la mujer o las mujeres llegaron al sepulcro, ¿había guardias allí o no?
3. ¿A quién o quiénes se encuentran en el sepulcro?
4. ¿A quién se aparece Jesús al resucitar exactamente?
Es interesante que en un folio te hagas una tabla de doble entrada con cuatro columnas (una por evangelio) y cuatro filas (una por cada pregunta) y que en cada casilla pongas la respuesta de cada evangelio a cada preguntas y que las compares y que luego intentes redactar cada respuesta juntando las de cada evangelio a ver si se puede hacer de un modo coherente.

Y por cierto, a ver si sabes esas preguntas que dije más arriba sobre quién era el tercer hijo de Adán y Eva, etc. A lo mejor te llevas alguna sorpresa. Y si quieres, hay muchos más textos interesantes. Por cierto, no sé si conocerás la Biblia , pero si no, tal vez debieras dejar de leer algunas cosas… permíteme que lo diga así, “raras” (sobre exorcistas que me comentabas) y leer más detenidamente la propia Biblia, no te defraudará.


ANDRÉS:
Yo también estoy aquí para “servirte” en lo que haga falta. Antes de acabar, quisiera hablarte un poco más, en plan constructivo, acerca de lo del “espíritu de la ley” que hablábamos más arriba, y que también tiene que ver con la hermenéutica. En Derecho se explica que las leyes, como textos que son, tienen un espíritu y una letra. La letra es lo que literalmente dice el texto legal en cuestión, pero el espíritu es la intención o motivación que hay tras esa letra, y que constituye su significado más auténtico, su sentido. Ese espíritu se expresa en el lenguaje propio de la época de redacción del texto y esa letra refleja las circunstancias de esa época también. Pero esa letra puede hacer perder de vista el sentido que tiene la ley. La verdadera interpretación debe buscar ese sentido o espíritu de la ley, y no dejarse llevar por la letra, pues si no, con el paso del tiempo o si cambian las circunstancias, la ley vendría a servir para cosas distintas de para lo que fue pensada inicialmente. Ver sólo la letra y perder de vista su espíritu o sentido es lo que se llama legalismo. Un ejemplo lo puede aclarar: el artículo 18.3 de la Constitución española: “Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”. Supongamos que alguien lee un correo electrónico de otra persona, ¿está violando este artículo? ¿Gozan las comunicaciones electrónicas de esa especial protección que dice la Constitución ? Una lectura legalista del texto podría decir que, dado que no se mencionan las comunicaciones electrónicas, sino sólo las postales, telegráficas y telefónicas, las electrónicas no vienen a estar protegidas por este artículo constitucional. Pero según el espíritu del artículo sí lo están. El texto se redactó en 1978 cuando no había internet ni correos electrónicos, por lo tanto, los padres de la Constitución no pudieron prever esa contingencia en el texto, pero su sentido sí puede abarcar a las comunicaciones electrónicas por analogía con las postales, telefónicas y telegráficas. Igual que la referencia al telégrafo resulta hoy día casi obsoleta porque ya nadie usa este medio de comunicación. Es decir, que la comprensión del texto requiere entender las circunstancias en que se redactó y la intención con la que se hizo: sus autores querían proteger el secreto de las comunicaciones (se hagan como se hagan) y especialmente querían proteger las formas de comunicarse más usadas en su momento (el correo postal, el teléfono y el telégrafo, que habitualmente eran intervenidos por la policía franquista en los años anteriores, partían de esa experiencia), pero hoy en día, la comprensión adecuada del texto exige que lo leamos como si ahí pusiera también “y las electrónicas” aunque no lo ponga literalmente, pues es obvio que está en su sentido. Pues si estas dificultades interpretativas se dan con textos de hace 30 años tan sólo, imagina con textos que tengan más años. Otro ejemplo, el artículo 26 de la Constitución de la II ª República española: “Quedan disueltas aquellas Ordenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes”. Hoy día puede parecer extraño o ininteligible, pero su sentido se nos muestra a la luz del contexto histórico de su redacción y de las intenciones de los constitucionalistas. Sus autores tenían en mente a los jesuitas, que tienen un voto de obediencia incondicional al Papa, que, POLÍTICAMENTE hablando, es el Jefe de Estado (monarca absoluto y teocrático) de otro país (el Vaticano). Los constitucionalistas republicanos pretendían proteger la soberanía del país y evitar la posibilidad de agentes de otro país que pudieran conspirar contra esa soberanía por obediencia a otro Soberano. Por eso redactaron este artículo con esa intención, con ese espíritu o sentido, y pensando en los jesuitas. Por eso más tarde, los jesuitas fueron expulsados de España. Pero supongamos que hubiera aparecido otro grupo ya no religioso, sino de otro tipo, que también se autoimpusiera obligación de obediencia a otro país o soberano extranjero: ¿se le aplicaría ese artículo? Por su letra no, si no es una orden religiosa, pero está claro que por su sentido sí: la idea principal, el sentido o espíritu que anima a ese texto constitucional es la protección de la soberanía nacional y evitar la presencia de agentes desleales al propio país y obedientes a otro soberano, por tanto se les tendría que aplicar ese artículo aunque por su letra no lo parezca tanto. ¿Por qué hablaba el texto tan claramente de Órdenes religiosas? Pues por el contexto: en ese momento histórico, eran los jesuitas quienes planteaban ese peligro por su voto de obediencia al Jefe del Estado Vaticano, pero con el paso del tiempo, ese peligro podrían haberlo planteado otros grupos aunque no fueran religiosos (por ejemplo, un grupo pro-nazi que jurara obediencia incondicional al Fuhrer de Alemania o al Duce de Italia, y si lo prefieres, un grupo comunista que jurara obediencia a Stalin o al PCUS). Es decir, el sentido de ese texto no era contra las órdenes religiosas (como parece por su letra) sino que buscaba la protección de la soberanía nacional.
Y si ya nos ponemos a interpretar textos bíblicos o antiguos pues la complicación es mucho mayor, pues se trata de textos de hace miles de años, cuando el horizonte de sentido, la cultura y la forma de entender las cosas de entonces era radicalmente distinta a como lo entendemos ahora, y con la complicación adicional de que no conocemos tan bien su contexto histórico, circunstancias concretas, etc. Por ejemplo, Aristóteles constantemente parece justificar la esclavitud, por ejemplo, en su “Política” (Libro 1º y capítulo 1º) leemos: “La naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer. Ha querido que el ser dotado de razón y de previsión mande como dueño, así como también que el ser capaz por sus facultades corporales de ejecutar las órdenes, obedezca como esclavo, y de esta suerte el interés del señor y el del esclavo se confunden”. ¿Significa esto que la esclavitud está bien, que es natural? O si rechazamos la esclavitud, significa que este texto aristotélico ya no tiene ningún valor para nosotros hoy en día. Ni una cosa ni la otra. El sentido del texto, su espíritu, es que hay normas que son naturales y que hay que seguir a la naturaleza y no actuar “contra natura”, esa es la idea principal que trasluce el texto. Y Aristóteles, influido por sus circunstancias culturales y personales (recordemos que él no era esclavo, precisamente) cree ver esa naturalidad en la relación amo-esclavo (igual que más adelante en el texto la ve en la sumisión del bárbaro al griego y de la mujer al hombre, reflejando la cultura xenófoba y machista de la época). La idea sigue vigente: no hay que actuar “contra natura”, pero el ejemplo o la concreción no son ya válidos: han quedado superados por el avance histórico y moral.
Con los textos bíblicos es algo más complicado. Partiendo de la idea de un dios perfecto, los antiguos y medievales entendieron que todo lo que decía la Biblia tenía que ser cierto literalmente, pues un dios perfecto sabe perfectamente qué inspirar en sus libros sagrados y no tiene porqué inducir a error. Por eso, por ejemplo, el clero medieval se negaba a aceptar que la Tierra se moviera alrededor del sol sino que decían que tenía que ser al revés. Leían en el libro de Josué 10, 12-14 que Josué pidió a Dios que el sol se parara en su marcha para tener más horas de luz y poder ganar así una batalla, y que Dios se lo concedió y ese día hubo más horas de luz que lo normal. Si fuese la Tierra la que se moviera alrededor del sol, argumentaban, Josué habría pedido a Dios que se detuviera la Tierra , y no el sol, pues Dios, que ha hecho el mundo, sabe si lo que se mueve es el sol o la Tierra. (Por cierto, si lees el libro de Josué, descubrirás otro libro lleno de crueldades hechas en nombre de Dios). Del mismo modo interpretaban los demás pasajes de la Biblia y condenaban a los científicos que decían que no podía ser así. Pero el avance de la ciencia ha hecho que esta forma de interpretar la Biblia ya no se sostenga. El problema es cómo interpretarla. Si no hay que leerla de un modo literal en su totalidad, ¿cómo distinguir lo que es literal o cierto de lo que no? ¿Con qué criterio?
La teología más liberal interpreta que en la Biblia hay un mensaje de amor, misericordia, fe, confianza en Dios y en la vida eterna, y que ese es el mensaje que hay que ver en los textos y que Dios inspiró en los autores bíblicos, y que luego esos autores lo expresaron de diferentes formas según las circunstancias políticas, culturales y morales de su época. De este modo, el texto de Josué citado vendría a decir que si confiamos en Dios nos irá bien, y Josué viene a ser un personaje que ejemplifica en el mundo de hace 3000 o más años esa confianza en Dios expresada en el lenguaje de la época, a partir de las ideas propias de esa época ( la Tierra inmóvil) y a partir también de sus propias ideas morales (crueles desde nuestra perspectiva actual): en aquella época, confiar en Dios se mostraba en que Dios podía parar el sol para que Josué pudiera hacer una masacre en su nombre. Pero lo importante no es el ejemplo concreto de Josué en sí, sino ese sentido de que hay que confiar en Dios. Si hoy día quisiéramos decir la misma idea, tomaríamos otro ejemplo muy distinto, y diríamos otras cosas distintas. Por tanto, el ejemplo sólo es válido como forma de expresar una idea más profunda, pero es inválido en sí mismo para hoy en día: la Biblia no está diciendo ahí que haya que confiar en Dios para poder matar a los pueblos vecinos, sino que hay que confiar en Dios sin más, lo de matar a los demás o que la Tierra sea inmóvil son detalles accesorios que se incorporaron al texto por influencia del contexto, pero que fuera de ese contexto carecen de valor. Lo mismo pasa con el texto de 1 Samuel 15 que comentábamos: la idea básica es que hay que obedecer a Dios y el caso de Saúl es una forma de ejemplificar esa idea en el lenguaje propio de hace miles de años, cuando veían normal que el dios de cada pueblo les mandara aniquilar a los pueblos vecinos con sus niños inclusive. Entonces es que veían eso como algo normal. Pero la idea básica, la idea inspirada por Dios, es que le hagamos caso, la orden concreta es sólo un ejemplo típico de la época, pero inválido más allá de esa época concreta. Y lo mismo pasa con el diluvio: la idea de fondo es que siempre hay más gente mala que buena, por eso Dios ahogó a todos menos a Noé. E idem de idem con el caso del ángel exterminador: la idea básica es que Dios no abandona a quienes confían en él aunque pasen calamidades y que al final el bien gana al mal, pero está expresado en una forma cruel desde nuestra perspectiva pero habitual en esa época (matar a los primogénitos del pueblo que te mantiene oprimido). Y por no dejar ningún ejemplo mencionado: el caso de Ananías y Safira de los Hechos de los Apóstoles viene a indicar que no hay que mentir a la Iglesia ni aparentar ser bondadoso si no se es realmente, y la forma de decir eso fue decir que Dios mató de un modo fulminante a Ananías y Safira por engañar a la Iglesia. Y lo mismo con tantos otros pasajes y cosas que Dios hace o manda hacer a lo largo de la Biblia : matar a gente, etc.
Pero se nos puede plantear una duda: entonces, ¿esos pasajes son históricos o no? Es decir, ¿Josué libró aquellas batallas o no?, ¿existió de hecho Josué?, ¿mató algún ángel a los primogénitos de Egipto?, ¿murieron realmente Ananías y Safira?, ¿mandó Dios a Saúl exterminar a Amalec? La teología más liberal se desentiende de esta cuestión o le quita importancia. Se remite a las ciencias e incluso no le importa asumir que seguramente sean historias inventadas por el pueblo judío o las primeras comunidades cristianas, mitos y leyendas en toda regla, cuyo valor es el mensaje profundo, el sentido o espíritu que expresan, en cierto modo, su moraleja: del mismo modo que ningún lobo se comió a la abuela de ninguna Caperucita, sino que lo importante es el mensaje de que no hablemos con desconocidos, que es lo que tienen que aprender los niños de ese cuento (y muy tonto sería el niño que lo que aprendiera en vez de eso es que no tiene que hablar con lobos reales o que los leñadores pueden sacar del vientre de los lobos a niñas y a sus abuelitas). Para la teología liberal, puede que no existieran ni Adán, ni Eva, ni Caín ni Abel, ni Abrahám, ni Jacob, ni Isaac, ni Josué, ni que Moisés fuera nunca al monte Sinaí para que Dios le diera tablas de la Ley , ni que se abriera el mar rojo de dos en dos, ni nada de todo eso. Todo eso pueden ser perfectamente leyendas propias de la época. Dios quiso dar un mensaje de amor, confianza, esperanza, etc., e inspiró a los autores bíblicos para que lo hicieran, y ellos expresaron esos mensajes en la medida de sus posibilidades, es decir, condicionados por su contexto, por su cultura, por su forma de ver y entender las cosas, e incluso con sus prejuicios y errores. Pero hay que saber “rebuscar” entre esa paja para encontrar el trigo, ver el mensaje profundo que esos textos nos dicen y que es lo único divino que tienen.
Así por ejemplo, ¿cómo entender este texto del Libro de Levítico 24, 10-16: “Entre los israelitas apareció un hombre, cuya madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este último y un israelita, el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre, pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés –su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan– . Y el hombre fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisión en virtud de un oráculo del Señor. El Señor dijo a Moisés: "Saca al blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. Luego di a los israelitas: ‘Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. El que pronuncie una blasfemia contra el nombre del Señor será castigado con la muerte: toda la comunidad deberá matarlo a pedradas. Sea extranjero o nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, será castigado con la muerte’". Si nos lo tomamos literalmente es horrible, aunque en algunos países musulmanes siguen llevando a la práctica esta misma ley (pero en el nombre de Alá en vez de en nombre de Yavé). Para la teología liberal, la idea profunda, espíritu o sentido del texto es que no hay que tomar el nombre de Dios en vano, que hay que respetarlo, y que es grave no hacerlo así, y la forma concreta de expresarlo en aquella época en su propio lenguaje y con su propia mentalidad, fue castigarlo con la pena de muerte por lapidación (una forma de morir sumamente dolorosa y espantosa). Pero lo importante es el espíritu, no blasfemar, y no la letra, el castigo por lapidación, superado por la historia y el progreso moral. Pero es más, podemos encontrar incluso un significado más profundo: lo que el texto viene a decir (su parte inspirada por Dios) es que respetemos profundamente las ideas de los demás y no les molestemos insultándolas, y el autor bíblico no encontró desde su mentalidad y cultura una forma mejor de expresar esta idea que fuera inteligible en su época.
Esta forma de interpretar la Biblia está dando lugar a que muchos creyentes sigan siendo creyentes pero que no vivan de espaldas al mundo real y actual y que no se queden anclados en la edad media. Esta forma de leer e interpretar los textos bíblicos permite ir a la par del progreso histórico, científico y moral de la humanidad. Nos hace ver que en la Biblia hay una parte importante, el sentido, y otra parte contingente que es la forma de expresar ese sentido último, condicionada por la cultura y prejuicios de la época, y que debemos quedarnos con el sentido y no con la letra. Así, por ejemplo, esta parte, por así decir, progresista o liberal de la teología, no encuentra nada malo en la homosexualidad. Pero les podemos decir: ¿cómo que no, si la Biblia deja bien claro que la homosexualidad está mal? Bien, responde, pero igual que deja “claro” que hay que apedreas a los blasfemos ¿no? Pues no. Busquemos el sentido. Es cierto que la Biblia dice que la homosexualidad es abominación, por ejemplo, en Levítico 18, 22 en el Antiguo Testamento, pero también en el Nuevo Testamento, cuando San Pablo dice a los Romanos (1, 26-27): “Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío”. Pero ¿qué dice el texto más allá de su letra? San Pablo está diciendo en el capítulo 1 de su Carta a los Romanos que Dios se manifiesta a través de Su creación a todo el mundo, y que, en cierto modo, Dios es cognoscible a mera razón natural con sólo ver la creación (versículos 19-20). Pero que quien no quiere ver esto, pues entonces se extravía y comete cosas absurdas pues se equivoca, y pone ejemplos de esos errores a los que lleva desviarse de Dios, entre ellos la homosexualidad. ¿Qué viene a decir entonces? Lo que San Pablo dice es que existen el bien y el mal, y que el bien es algo claro a quien simplemente pensando lo quiera ver (en su lenguaje, él lo expresa diciendo que Dios = el bien, es evidente a través de la creación = con sólo ver las cosas tal como son). Pero que hay gente retorcida que se empeña en no hacer lo que el bien establece (en lenguaje de San Pablo, idólatras que no siguen a Dios), y que la consecuencia es que llegan a hacer cosas absurdas o antinaturales, y escoge varios ejemplos que en su época se entendían como un ejemplo de antinaturalidad, entre ellos la homosexualidad. Pero eso no significa que la homosexualidad sea antinatural o pecado, tan sólo que San Pablo en su época lo veía así, y vio ahí un buen ejemplo para ejemplificar lo que quería decir: que si nos desviamos de lo que naturalmente vemos como que está bien, al final las consecuencias serán malas para nosotros. Ese es el mensaje. Con el tiempo, estamos descubriendo que la homosexualidad ni es una enfermedad, ni antinatural, ni nada por estilo: simplemente son gente del mismo sexo que se quiere, y se quieren de verdad, y punto. Pero eso no quita ni pone al espíritu de lo que San Pablo quería decir (inspirado por Dios): que el bien es evidente (que meter el dedo en el ojo al prójimo está mal y que no hace falta un master en Filosofía Moral para darse cuenta) y que si nos apartamos de ahí, nos irá mal. A lo mejor, si San Pablo fuera un hombre de hoy en día, el ejemplo habría sido otro: a lo mejor hubiera dicho algo así: “y por su pecado (por no hacer lo que Dios dice = lo que está bien) eso les llevó a cosas absurdas como a no casarse por ser del mismo sexo pese a quererse”. Y habríamos entendido lo que quiere decir con ese ejemplo igualmente: que hagamos lo que esté bien.
Y lo mismo pasa con la discriminación de las mujeres en la Iglesia : dice la Iglesia que no puede haber mujeres sacerdote porque Jesús no escogió a ninguna apóstola sino sólo a 12 hombres precisamente, y que por algo sería. Claro que por algo sería, pero no un “algo” machista como quiere entender la Iglesia. Jesús intentaba “re-fundar” un nuevo Israel ( la Iglesia cristiana) y para eso usó de todo un simbolismo que la gente judía de su época pudiera entender. Israel estaba fundado sobre las doce tribus (de los doce hijos de Jacob), y el “nuevo Israel” también tendría que tener doce fundamentos que fueran percibidos como tales para las gentes de su época. Pero esas gentes eran machistas y no daban importancia a las mujeres, por tanto, si Jesús hubiera escogido a 7 hombres y 5 mujeres como apóstoles/as, por ejemplo, la gente de su época no lo habría entendido: “¿por qué 7 fundamentos?”, hubieran dicho, ya que no habrían reparado en las mujeres (es como hoy en día, que si vemos a Fulanito y Menganita paseando con su perro, decimos, “ayer vi a Fulanito y Menganita”, pero no decimos, “ayer vi a Fulanito, Menganita y su perro”, pues el perro es para nosotros irrelevante, como no lo eran las mujeres para los judíos; recuerda que una de las oraciones diarias de los hombres judíos es “Gracias Dios por no haberme hecho mujer”). La Biblia se escribió en un contexto cultural machista, pero ese contexto no es el actual, y por tanto ese machismo tampoco es esencial al cristianismo, pertenece a la letra de la Biblia pero no a su espíritu.
De todas formas, esta forma liberal o progresista de leer la Biblia también tiene sus problemas teológicos. El principal atañe a los Evangelios y al propio Jesucristo. ¿Qué pasa con los relatos de los Evangelios? ¿Son también leyendas? ¿Es Jesús una leyenda? ¿Vivió realmente? Y si fue alguien real, ¿qué pasa con sus milagros? ¿Los hizo realmente, convirtió el agua en vino, caminó sobre las aguas, nació de una virgen, o también son formas de hablar y de indicarnos algo más profundo? Y el quid de la cuestión es la resurrección: ¿resucitó realmente o tan sólo es una forma de hablar para indicarnos que la fe todo lo puede y que confiar en nuestras propias ideas es bueno a pesar de la adversidad, y que el bien siempre vence al mal, pero que la resurrección no es un hecho real e histórico?
O peor aún: ¿y Dios? ¿No será también producto de la cultura y la mentalidad de la época, otra forma de hablar? ¿No será que no existe en realidad y en que, en el fondo, todo el mensaje de la Biblia es que seamos buenos e intentemos vivir lo mejor que podamos? ¿No serán todo lo demás (Dios, milagros, etc.) simples recursos literarios o contingencias histórico-culturales a la hora de querer decir eso? Este es el punto al que la teología liberal se niega a llegar, aunque entiende que por la navaja de Occam es lo más razonable. Y eso es precisamente lo que hacen/hacemos los escépticos y ateos. La teología liberal aplica ese razonamiento a los dioses de los mitos paganos, y los ateos simplemente vamos un dios por delante (como más o menos dice el ateo Richard Dawkins). La teología liberal, llegada a este punto, tan sólo dice que acepta la existencia de Dios y la resurrección de Jesús por la fe, pero reconoce sus dificultades. Claro que, si no, la alternativa es una lectura más literalista, más al pie de la letra de la propia Biblia, y eso conduce al fanatismo. Para mí el proceso lógico es hacia la interpretación de la Biblia como un libro lleno de bonitas historias pero sin un dios por detrás. Otros no llegan hasta tanto. Pero como por medio está la fe, poco más podemos hacer.
Bueno, aquí te dejo. Te he soltado todo este tostón para intentar hacerte ver que también hay muchas formas de hacer teología, con sus pros y sus contras, por si pudiera servirte a la hora de enfrentarte a textos difíciles de la Biblia. Y ya sabes, que para cualquier cosa, aquí me tienes.

Andrés.

[ Next Thread | Previous Thread | Next Message | Previous Message ]


Replies:


[ Contact Forum Admin ]


Forum timezone: GMT-8
VF Version: 2.94, ConfDB:
Before posting please read our privacy policy.
VoyForums(tm) is a Free Service from Voyager Info-Systems.
Copyright © 1998-2012 Voyager Info-Systems. All Rights Reserved.