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| Subject: Golpe de estado en venezuela | |
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Author: Emilia Lucena |
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Date Posted: 23/05/06 19:33:17 Golpe de estado en venezuela Emilia Lucena A las 9�30 de la noche de este 12 de abril, la c�pula militar venezolana se ha opuesto con las armas al proceso abierto en este pa�s tras el triunfo electoral de Hugo Ch�vez con el 60% de los votos, el pasado 6 de diciembre de 1998. Nuevamente la burgues�a ha demostrado estar dispuesta a llegar hasta el final a la hora de defender sus intereses y privilegios. Se ha iniciado ya una espiral de represi�n con registros y detenciones de diputados, concejales, alcaldes y activistas bolivarianos. Desde su llegada a la presidencia de Venezuela, el movimiento encabezado por Ch�vez fue visto como un peligro para los intereses de la burgues�a y el imperialismo que durante d�cadas hab�an esquilmado los recursos econ�micos de este pa�s, sumiendo a la inmensa mayor�a de la poblaci�n en la pobreza. Pero fue a partir de noviembre, con la aprobaci�n de la Ley de Tierras, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Pesca cuando la campa�a de acoso y derribo al gobierno tom� un cariz violento e imparable, con el apoyo activo de la burgues�a internacional y sus medios de comunicaci�n, como se ha puesto de manifiesto en la postura pro golpista de todos los peri�dicos, radios y televisiones del mundo �civilizado�. Estos �dem�cratas� y �progresistas� de pacotilla no dudan en apoyar un golpe de estado que llevar� a cabo una brutal represi�n -si los trabajadores y j�venes no lo impiden- contra todo opositor al nuevo orden establecido y que no ser�a de extra�ar que superase el ba�o de sangre orquestado por el corrupto ex presidente dem�crata Carlos Andr�s Perez durante el caracazo de 1989, con m�s de 3.000 muertos y cientos de heridos. A la hora de la verdad estos plum�feros a sueldo, que se llenan la boca de palabras como democracia, justicia y progreso, demuestran en que lado de la barricada est�n y dan su apoyo sin fisuras a la reacci�n. Con la desverg�enza que les caracteriza hablan del �fin de la dictadura chavista� sin querer recordar que, hasta este momento, Ch�vez es el presidente elegido democr�ticamente en las urnas y legitimizado con el 90% de los votos en el refer�ndum de diciembre de 1999, mientras que pol�ticos que est�n intentando aparecer como los �dem�cratas que vuelven a Venezuela tras una dictadura�, como Carlos Andr�s P�rez fueron condenados por el Tribunal Supremo, antes incluso de que Ch�vez ganara las elecciones, por corrupci�n y tuvieron que salir huyendo a un exilio dorado en Miami, siendo barridos del panorama pol�tico como demostr� el colapso de Acci�n Democr�tica y el Copei. El cinismo de estos burgueses corruptos llega a l�mites insultantes cuando presentan la detenci�n de Ch�vez como una �renuncia� voluntaria... �renuncia de las armas apuntando al Palacio de Miraflores! y cuando culpan de los muertos en la manifestaci�n a francotiradores chavistas, mientras que seg�n las �ltimas informaciones parece ser que esto no es as�, ya que la mayor�a de estos muertos son seguidores chavistas, como reconoce la propia BBC de Am�rica Latina en Internet. El gobierno de Ch�vez Como hemos explicado en anteriores an�lisis, la victoria de Ch�vez fue el resultado del descontento y el malestar social que exist�a en una gran mayor�a de la poblaci�n venezolana, que ve�a como la miseria se generalizaba en Venezuela. No hay que olvidar que a pesar de que Venezuela es el sexto pa�s productor de petr�leo de la OPEP y el octavo en reservas mundiales de crudo, el 60% de su poblaci�n vive bajo el umbral de pobreza. Por desdicha, en lugar de basarse en ese inmenso apoyo que le demostraron los trabajadores y los pobres de Venezuela para llevar a cabo un programa socialista de expropiaci�n de la burgues�a y la instauraci�n de un r�gimen de econom�a planificada bajo el control de los trabajadores, que hubiera podido colmar las aspiraciones reflejadas en su triunfo, Ch�vez intent� reconciliar lo irreconciliable: intereses de clase absolutamente opuestos y antag�nicos. As�, mientras utilizaba un lenguaje populista y radical, la realidad era que hacia constantes llamamientos a los empresarios para invertir y garantizar sus beneficios en la �Rep�blica Boliviariana de todos los venezolanos�. Es tristemente ir�nico que, como explicaba un profesor de la Universidad Aut�noma de Madrid en la Cadena SER, �las empresas norteamericanas del petr�leo en estos tres a�os han aumentado un 20% sus beneficios en Venezuela�. Ch�vez confiaba en que, efectivamente, la riqueza generada por el petr�leo daba de s� lo suficiente como para hacer un �reparto� de la misma m�s justo y equitativo, sin romper necesariamente con el capitalismo, y que as� ser�a m�s f�cil y menos traum�tico acabar con la pobreza en Venezuela. Cre�a que era posible aplicar una serie de leyes que pusieran freno al caciquismo y la rapi�a tradicional de la oligarqu�a venezolana, para construir una Rep�blica Bolivariana donde todos juntos, trabajadores y empresarios, vivieran en paz y armon�a; es decir, un capitalismo �nacional venezolano de rostro humano�. La realidad, desgraciadamente, pone de manifiesto una vez m�s c�mo las alternativas que, a priori, parecen m�s �f�ciles� y menos �radicales� suelen acabar aplastadas por golpes de estado, en los que la mayor�a de la poblaci�n paga un precio demasiado alto por la confusi�n y la debilidad pol�tica de sus dirigentes. Nuevamente se demuestra que no hay �terceras v�as� para acabar con los horrores del capitalismo. La reacci�n toma la ofensiva Tres a�os son muchos a�os sobre todo para los pobres de Venezuela que viven en condiciones infrahumanas y que tienen que buscarse el pan diariamente en la calle. Las necesidades de acabar con la pobreza son urgentes desde que se eligi� a Ch�vez como presidente. Estos a�os de oscilaciones y dudas sobre el camino a seguir por el gobierno, han provocado confusi�n y desgaste en sectores de las masas que apoyaron el proceso �bolivariano�, permitiendo a la reacci�n recomponer una base de masas, sobre la que se han apoyado todos los sectores oposicionistas para organizar el movimiento contrarrervolucionario. Por otro lado, el Movimiento V Rep�blica jam�s hizo un llamamiento serio a la clase obrera a organizarse y tomar el control y las riendas del proceso en sus manos, ya que las riendas estaban en manos del presidente que contaba con el supuesto apoyo del ej�rcito y, por lo tanto, la tarea del movimiento obrero se limitaba simplemente a apoyar las medidas tomadas. Y a�n as�, durante todo este tiempo que la reacci�n aprovech� para reaorganizar sus fuerzas, cientos de miles de pobres y trabajadores participaban en las manifestaciones y marchas de apoyo al gobierno contra el movimiento contrarrevolucionario de los escualidos. El mejor momento de golpear a la reacci�n para evitar lo que est� ocurriendo ahora, fue desde diciembre del 98 a diciembre del 99. En esos momentos, Ch�vez hubiera podido dirigir una aut�ntica revoluci�n contra el capitalismo, bas�ndose en la fuerza, la organizaci�n y la confianza de la clase obrera, los campesinos y los pobres de Venezuela. El problema central es que Ch�vez, a pesar de todos los acontecimientos desarrollados en los �ltimos meses, no ha sido tan consecuente y decidido como sus enemigos. La realidad es que mientras utilizaba un lenguaje populista y radical, permit�a a la burgues�a organizarse con la inestimable colaboraci�n de la Iglesia Cat�lica y los corruptos l�deres sindicales de la CTV. De esta manera, la reacci�n tom� la iniciativa con la convocatoria de un cierre patronal el 10 de diciembre y la organizaci�n de diferentes manifestaciones y marchas contra el gobierno durante los meses de enero, febrero y marzo de este a�o. En esos momentos Ch�vez deber�a haber optado por llevar hasta sus �ltimas consecuencias las promesas que le conquistaron el apoyo del 90% de la poblaci�n en 1999. Sin embargo prefiri� tomar una actitud defensiva. En lugar de ser absolutamente beligerante contra la reacci�n, dej� que �sta se recuperase del golpe recibido en las elecciones y reorganizara sus fuerzas. En vez de hacer un llamamiento a los trabajadores para que tomasen el control de las empresas, los bancos y la tierra con el fin de evitar el boicot a las leyes aprobadas y llevar �stas hasta el final, intent� contentar al FMI cuando en enero aprob� un recorte presupuestario del 22%. En lugar de buscar la solidaridad de los trabajadores y j�venes en Am�rica Latina y el resto del mundo, que ve�an con enormes simpat�as el proceso abierto en Venezuela, busc� apoyos en las burgues�as de las �democracias occidentales� (incluyendo EEUU) que nunca encontrar�a. Cuando la contrarrevoluci�n organizaba las marchas y manifestaciones contra el gobierno, en vez de tener una actitud decidida y sin reservas en la lucha contra la reacci�n, se limitaba a convocar manifestaciones y marchas de apoyo al gobierno, con llamados constantes a la calma y a �no caer en provocaciones�. �La reacci�n nunca precisa de �provocaciones� para actuar! Simplemente le basta otear el peligro de un proceso revolucionario para que lo haga. De otro lado, Ch�vez hab�a confiado demasiado en la supuesta lealtad personal de los oficiales del ej�rcito, sin tener en cuenta que, precisamente, el ej�rcito es el arma que reserva la burgues�a para utilizar en momentos en los que ve peligrar su posici�n de clase dominante en la sociedad. La confianza de Ch�vez ha permitido que durante estos a�os, en especial durante los �ltimos meses, la burgues�a recompusiera el control sobre la c�pula militar que hasta cierto punto hab�a perdido al principio del proceso. Como dec�a Engels, y la amarga experiencia del movimiento obrero internacional conoce, �el Estado son grupos de hombres armados en defensa de unos intereses�. No entender esto, llev� a Ch�vez a supeditar la organizaci�n de base del movimiento al papel de los militares, con declaraciones constantes como que �los garantes de la democracia� eran las Fuerzas Armadas, �leales al movimiento bolivariano� e incluso cuando la reacci�n lanz� la ofensiva en diciembre con manifestaciones, lleg� a declarar que a s�l no le suceder�a como Allende ya que �tenemos los F-18�. �Qu� va a pasar en Venezuela? Aunque en estos momentos todav�a existe una gran confusi�n en la informaci�n que est�n transmitiendo todas las cadenas �democr�ticas� parece ser que el golpe ha triunfado en C�racas aunque todav�a no conocemos si est� habiendo alg�n tipo de oposici�n en sectores de la poblaci�n, los trabajadores e incluso del ej�rcito. Parece ser que el gobernador de un estado fronterizo con Colombia se ha declarado en rebeld�a y no reconoce a la junta golpista. La Junta Militar presidida, nada m�s ni nada menos, por el jefe de la patronal, Pedro Carmona, ya ha anunciado que celebr� nuevas elecciones el pr�ximo 8 de diciembre, como se han encargado de remarcar todas las �democracias occidentales�. Pero, �ante qu� estamos realmente? No hay ninguna duda. Estamos ante un golpe de estado reaccionario al frente del cual est�n los enemigos de la clase obrera y sectores oprimidos de la poblaci�n y que, como suelen hacer, prometen que traeran la democracia que ellos mismos acaban de derrocar en unas �futuras� elecciones. Pero la realidad ser� que este gobierno doblegar� por la fuerza cualquier oposici�n a sus planes que no son otros que garantizar la estabilidad y el mantenimiento del capitalismo en Venezuela, que, como la experiencia demuestra, es el �nico capitalismo que hay: un capitalismo basado en la opresi�n, la explotaci�n y el empobrecimiento de la mayor�a de la poblaci�n. Derogar�n todas las leyes aprobadas por el gobierno anterior y que podr�an poner en entredicho la sacrosanta propiedad privada de los medios de producci�n, de los latifundios y los recursos econ�micos. Esta Junta militar s�lo permitir� la democracia formal en Venezuela siempre y cuando no se pongan en peligro sus intereses de clase. La �nica manera de que estos planes de la burgues�a y el imperialismo no se lleven a efecto, depender� de la capacidad que tenga el movimiento para oponerse en las pr�ximas horas, organizando una huelga general contra los golpistas. Los golpistas har�n pagar caro al pueblo venezolano el apoyo dado a Ch�vez. Ya han empezado. Ahora tenemos que pararles. En estos �ltimos meses ha sido la patronal la que ha paralizado la econom�a ahogando las iniciativas del gobierno. �Es hora de que los trabajadores actuemos! Si nosotros lo decidimos la Junta Militar no podr� hacer nada. Sin nuestro permiso no funcionan los tel�fonos, no funciona la electricidad, no funcionan los transportes, no funcionan las transacciones bancarias, no hay producci�n industrial, en definitiva, sin nosotros no funciona nada. Un movimiento de este tipo que lanzara un llamamiento internacional de solidaridad al resto de los trabajadores, encontrar�a un eco inmediato en las masas de Argentina y en el resto de Am�rica Latina y desenmascarar�a ante los trabajadores en Europa la posici�n seguidista del imperialismo que est�n manteniendo en toda la escena internacional la mayoria de los dirigentes de las organizaciones tradicionales pol�ticas y sindicales de la izquierda al identificar un golpe reaccionario como el que acaba de tener lugar en Venezuela con un �movimiento democrático de liberacion popular�. 13 de abril, 2002 [Back to In Defence of Marxism] [Back to Languages] [ Next Thread | Previous Thread | Next Message | Previous Message ] |