VoyForums
[ Show ]
Support VoyForums
[ Shrink ]
VoyForums Announcement: Programming and providing support for this service has been a labor of love since 1997. We are one of the few services online who values our users' privacy, and have never sold your information. We have even fought hard to defend your privacy in legal cases; however, we've done it with almost no financial support -- paying out of pocket to continue providing the service. Due to the issues imposed on us by advertisers, we also stopped hosting most ads on the forums many years ago. We hope you appreciate our efforts.

Show your support by donating any amount. (Note: We are still technically a for-profit company, so your contribution is not tax-deductible.) PayPal Acct: Feedback:

Donate to VoyForums (PayPal):

Login ] [ Contact Forum Admin ] [ Main index ] [ Post a new message ] [ Search | Check update time | Archives: 12345[6]789 ]
Subject: Trabalho produtivo em Marx


Author:
Isaak Ilitch Rubin 1923
[ Next Thread | Previous Thread | Next Message | Previous Message ]
Date Posted: 15:01:18 04/24/04 Sat

Capítulo XIX: El trabajo productivo (páginas 315-332)
Para formular exactamente el problema del trabajo productivo debemos ante todo
realizar una tarea preeliminar: debemos determinar el significado de la teoría de Marx
sobre el trabajo productivo. Infortunadamente, ninguna parte de la vasta literatura crítica
sobre Marx está tan llena de discrepancias conceptuales como la concerniente a este
problema, tanto entre los marxistas como entre ellos y sus adversarios. Una de las
razones de esa confusión es la idea poco clara que se tiene de las concepciones mismas
de Marx sobre el trabajo productivo.
Para interpretar las ideas de Marx, es necesario partir del capítulo IV del tomo I de
sus Theorien über den Mehwewrt, que lleva el título de “El trabajo productivo y el
trabajo improductivo”. Marx brinda la una breve formulación de las ideas desarrolladas
en este capítulo en el tomo I de El capital, en el capítulo XIV: “La producción
capitalista no es ya producción de mercancías, sino que es, sustancialmente, producción
de plusvalía. El obrero no produce para sí mismo, sino para el capital. Por eso, ahora no
basta con que produzca en términos generales, sino que ha de producir concretamente
plusvalía. Dentro del capitalismo, sólo es productivo el obrero que produce plusvalía
para el capitalista o que trabaja para hacer rentable el capital. Si se nos permite poner
un ejemplo ajeno a la órbita de la producción material, diremos que un maestro de
escuela es un obrero productivo si, además de moldear las cabezas de los niños, moldea
su propio trabajo para enriquecer al patrono. El hecho de que éste invierta su capital en
una fábrica de enseñanza en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas, no altera en
lo más mínimo los término del problema. Por tanto, el concepto del trabajo productivo
no entraña simplemente una relación entre la actividad y el efecto útil de esta, entre el
obrero y el producto de su trabajo, sino que lleva además implícita una relación
específica social e históricamente dada de producción, que convierte al obrero en
instrumento directo de valorización del capital” (C., I, pp. 425-426). Después de afirmar
esto, Marx promete considerar esta cuestión en detalle en el “tomo IV” de El capital.
Ante todo, Marx señala que “sólo los burgueses de horizonte limitado, que conciben
las formas capitalistas como las formas absolutas de la producción, pueden confundir el
problema de qué sea trabajo productivo desde el punto de vista del capital con este otro:
¿qué trabajo es productivo de por sí, qué es de por sí el trabajo productivo?” (Historia
crítica de la teoría de la plusvalía, ed. Cartago) Marx descarta por inútil la cuestión de
qué tipo de trabajo es productivo en general, todo orden económico, tiene su concepto
del trabajo productivo. Marx limita su análisis a la cuestión de qué trabajo es productivo
desde el punto de vista del capital, o en el sistema capitalista de economía. Responde a
esto del siguiente modo: “Dentro del sistema de la producción capitalista trabajo
productivo es, pues, aquel que produce plusvalía para su patrón, el trabajo que
transforma las condiciones objetivas en capital y el propietario de ellas en capitalista, el
trabajo que produce como capital su propio producto” (Ibíd., p. 217). “Sólo es
productivo el trabajo que se convierte directamente en capital o, lo que es lo mismo, el
trabajo que constituye el capital variable” (Ibíd., 216). En otras palabras, el trabajo
productivo es “aquel que se cambia directamente por capital” (Ibíd., 137), vale decir, el
trabajo que el capitalista compra como capital variable con el propósito de usarlo para
crear valores de cambio y plusvalía. El trabajo improductivo es aquel que “no se cambia
por capital, sino directamente por renta, por salario o ganancia y, naturalmente, por los
diversos elementos que forman la ganancia del capitalista, como son el interés y la renta
del suelo” (Ibíd., p.137).
De las definiciones de Marx se desprende necesariamente dos conclusiones: 1) todo
trabajo que el capitalista compra con su capital variable con el fin de extraer de él una
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 28
plusvalía es trabajo productivo, independientemente de que este trabajo se materialice o
no en objetos y de que sea o no objetivamente necesario o útil para el proceso social de
producción (por ejemplo, el trabajo de un payaso empleado por un empresario de circo).
2) Todo el trabajo que el capitalista no compra con su capital variable no es productivo
desde el punto de vista de la economía capitalista, aunque ese trabajo pueda ser
objetivamente útil y pueda materializarse en artículos de consumo que satisfagan
necesidades humanas de subsistencia. A primera vista estas dos conclusiones son
paradójicas y contradicen el concepto común de trabajo productivo. Sin embargo, se
deducen lógicamente de la definición de Marx. Y éste la aplica audazmente. “Un actor,
incluso un clown, puede ser, por tanto, un obrero productivo si trabaja al servicio de un
capitalista, de un patrón, y entrega a éste una cantidad mayor en trabajo de la que recibe
de él en forma de salario. En cambio, un sastre que trabaja a domicilio por días, para
reparar los pantalones del capitalista, no crea más que un valor de uso y no es, por tanto,
más que un obrero improductivo. El trabajo del actor se cambia por capital, el del sastre
por renta. El primero crea plusvalía; el segundo no hace más que consumir renta” (Ibíd.,
p. 137). A primera vista, este ejemplo es sorprendentemente paradójico. El trabajo inútil
del payaso es considerado trabajo productivo y el trabajo sumamente útil del sastre es
tratado como improductivo. ¿ Cuál es el significado de estas definiciones de Marx?
En la mayoría de los textos de economía política, el trabajo productivo es abordado
desde el punto de vista de su necesidad objetiva para la producción social en general, o
para la producción de bienes materiales. En estos enfoques, el factor decisivo es el
contenido del trabajo, o sea, su resultado, que es habitualmente un objeto material al
cual está dirigido el trabajo y es creado por él. El problema que aborda Marx no tiene
nada en común con este otro, excepto el nombre. Para Marx, el trabajo productivo
significa: trabajo incorporado al sistema social de producción. A Marx le interesaba la
cuestión de qué producción social se trata, de cómo la actividad laboral de las personas
que no están empeñadas en dicha producción (por ejemplo el trabajo orientado hacia la
satisfacción de necesidades personales o al servicio de una casa). ¿Cuál es el criterio por
el que se incluye la actividad laboral de los hombres en la producción social?¿Qué es lo
que hace a esta actividad trabajo “productivo”?
Marx dio la siguiente respuesta a este problema. Todo sistema de producción se
caracteriza por el conjunto de relaciones de producción determinadas por la forma social
de organización del trabajo. En la sociedad capitalista el trabajo está organizado en la
forma de trabajo asalariado, esto es, se organiza la economía en la forma de empresas
capitalistas donde trabajadores asalariados trabajan bajo las órdenes de un capitalista.
Crean mercancías y rinden una plusvalía al capitalista. Sólo el trabajo organizado en la
forma de empresas capitalistas, que tiene la forma de trabajo asalariado, alquilado por
el capital con el fin de extraer de él una plusvalía, se incluye en el sistema de la
producción capitalista. Ese trabajo es trabajo “productivo”. Todo tipo de trabajo que
es incluido en el sistema de producción dado puede ser considerado como productivo,
es decir, todo tipo de trabajo organizado en la determinada forma social característica de
del sistema de producción considerado. Dicho de otro modo, el trabajo es considerado
productivo o improductivo no desde el punto de vista de su contenido, o sea, en
términos del carácter de la actividad laboral concreta, sino desde el punto de vista de la
forma social de su organización, de su compatibilidad con las relaciones de producción
que caracterizan al orden económico dado de la sociedad. Marx señaló con frecuencia
esta característica. Este aspecto distingue a su teoría de las teorías comunes sobre el
trabajo productivo, que asignan un papel decisivo al contenido de la actividad laboral.
“El punto de apoyo para reunir estos elementos de juicio no lo dan, pues, los resultado
materiales del trabajo, ni tampoco la naturaleza del producto, ni el rendimiento del
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 29
trabajo considerado como trabajo concreto, sino las formas sociales específicas, las
relaciones sociales de la producción dentro de las que se realizan” (Ibíd., p.137). Es una
definición que “no proviene ni del contenido ni del rendimiento del trabajo, sino
exclusivamente de la forma social específica que éste reviste” (Ibíd., p. 138). “El
carácter concreto del trabajo y de su producto no guarda de por sí la menor relación con
esta división del trabajo en productivo e improductivo” (Ibíd.). “...el contenido de este
trabajo no interesa para nada, por el momento” (Ibíd., p. 221). “Esta división del trabajo
en trabajo productivo e improductivo no afecta para nada, de por sí, a la categoría
específica del trabajo ni al valor de uso en que toma cuerpo su especialidad” (Ibíd., p.
139).
De todo esto se desprende que, desde el punto de vista material, el mismo trabajo
puede ser productivo o improductivo (es decir, puede estar o no incluido en el sistema
capitalista de producción), según que esté o no organizado en la forma de empresa
capitalista. “El obrero de una fábrica de pianos, por ejemplo, es un obrero productivo.
Su trabajo no se limita a reponer el salario que consume, sino que su producto, el piano,
la mercancía vendida por el fabricante, contiene además del salario, plusvalía.
Supongamos, en cambio, que adquiriendo todos los elementos necesarios para ello, una
persona, en vez de comprar el piano al fabricante, contrate a un obrero para que se lo
construya en su casa. Este obrero sería un obrero improductivo, pues su trabajo se
cambiaría directamente por la renta de quien le encargase el piano” (Ibíd., p. 139). En el
primer caso, el trabajador que construye el piano está incorporado a una empresa
capitalista, y por ende, a un sistema de producción capitalista. En el segundo caso no es
así. “Cuando Milton, por ejemplo escribía El paraíso perdido, era un obrero
improductivo. En cambio, es un obrero productivo el autor que suministra a su editor
originales para ser publicados. Milton produjo El paraíso perdido como el gusano de
seda produce la seda: por un impulso. Después de los cual, vendió su producto por 5 mil
libras esterlinas. En cambio, el autor que fabrica libros, manuales de economía política,
por ejemplo, bajo la dirección de su editor, es un obrero productivo, pues su producción
se halla sometida por definición al capital que ha de hacer fructificar”.”Una cantante
que vende su canto por su propia cuenta es un trabajador improductivo. Pero la misma
cantante si recibe de un empresario el encargo de cantar con el fin de hacer dinero para
él, es un trabajador productivo, pues produce capital” (Ibíd., p. 220). La forma
capitalista de organización del trabajo incluye el trabajo en el sistema de producción
capitalista y lo convierte en trabajo “productivo”. Todas las actividades laborales que no
se realizan en la forma de una empresa organizada sobre principios capitalistas no se
incluyen en el sistema capitalista de producción ni son consideradas trabajo
“productivo”. Tal es el carácter de las actividades laborales dirigidas hacia la
satisfacción de necesidades personales (resabios de la economía doméstica natural).
Aún el trabajo asalariado, si no es empleado para rendir una plusvalía (por ejemplo, el
trabajo de sirvientes domésticos), no es productivo en el sentido de la definición dada.
Pero el trabajo de sirvientes no es improductivo porque sea “inútil” o porque no
produzca bienes materiales. Como dice Marx, el trabajo de un cocinero produce
“valores de uso materiales” (Ibíd., 138), pero es improductivo si el cocinero se contrata
como sirviente personal. Por otro lado, el trabajo de un lacayo, aunque no produzca
bienes materiales y sea reconocido habitualmente como “inútil”, puede ser trabajo
productivo si está organizado en la forma de una empresa capitalista. “Los cocineros y
los camareros de un hotel serán obreros productivos siempre y cuando su trabajo se
traduzca en capital para su patrón, y obreros improductivos si sus servicios representan
simplemente la inversión rentas” (Ibíd., p.138) “Obreros productivos de por sí pueden
ser, respecto a mí, obreros improductivos. Si mando empapelar mi casa por un obrero
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 30
que se halla al servicio de un patrón, es lo mismo que si comprase una casa empapelada
y diese mi dinero por una mercancía destinada a mi consumo; en cambio, para su
patrón, el obrero empapelador es un obrero productivo, puesto que le produce plusvalía”
(Ibíd., 222). ¿Debemos entender por esto que Marx sólo reconoce un criterio relativo y
subjetivo, y no un criterio social y objetivo, del carácter productivo del trabajo?
Creemos que no. Marx sólo afirma que el trabajo de un tapicero, si forma parte de la
casa del consumidor-cliente, no está incluido en el sistema de producción capitalista.
Sólo se hace productivo cuando se incorpora a la economía de un empresario capitalista.
Por consiguiente, sólo el trabajo productivo organizado sobre principios
capitalistas y, por ende, incluido en el sistema de producción capitalista es trabajo
productivo. No debe entenderse la producción capitalista en el sentido del sistema
económico-social existente y concreto, que no se compone exclusivamente de empresas
de carácter capitalistas pues también contiene resabios de formas precapitalistas de
producción (por ejemplo, producción campesina y artesanal). El sistema de producción
capitalista sólo abarca las unidades económicas constituidas sobre principios
capitalistas. Es una abstracción científica derivada de una realidad económica concreta,
y en esta forma abstracta representa el objeto de la economía política como ciencia de la
economía capitalista. En este, como abstracción teórica, el trabajo del campesino y del
artesano no existen. No se considera la cuestión de su carácter productivo. Los artesanos
y campesinos “serán vendedores de mercancías y no vendedores de trabajo; su situación
no tiene, por tanto, nada que ver con el cambio del capital ni, por consiguiente, con la
distinción de trabajo productivo e improductivo, distinción basada pura y simplemente
en el hecho de que el trabajo se cambia, en un caso, por dinero como tal dinero, y en el
otro por dinero como capital. Aún produciendo mercancías, estos obreros no son
productivos ni improductivos, pues su producción no entra dentro del marco del tipo de
producción capitalista” (Ibíd., p. 222).
Desde el punto de vista de la definición que da Marx de trabajo productivo, el
trabajo del empleado público, de la policía, de los soldados y sacerdotes no puede
vincularse con el trabajo productivo. No porque este trabajo sea “inútil” o porque no se
materialice en “cosas”, sino sólo porque está organizado sobre principios de derecho
público y no en la forma de empresas capitalistas privadas. Un empleado de correos no
es un trabajador productivo, pero si el correo estuviera organizado en la forma de una
empresa capitalista privada que cobrara dinero por la entrega de cartas y paquetes, los
trabajadores asalariados de esas empresas serían trabajadores productivos. Si la tarea de
proteger las cargas y los pasajeros en los caminos no fuera realizada por la policía
estatal, sino por oficinas de transporte privadas que mantuvieran la protección armada
mediante trabajadores contratados, los miembros de tales oficinas se transporte serían
trabajadores productivos. Su trabajo estaría incluido en el sistema de producción
capitalista (por ejemplo, a la ley de las tasas iguales de ganancias para todas las ramas
de producción). No puede decirse esto del correo o de la policía, que están organizado
sobre principios de derecho público. La labor de los empleados de correos o de la
policía no está incluida en el sistema de producción capitalista; no es trabajo productivo.
Como vemos, cuando Marx define el trabajo productivo, se abstrae totalmente de su
contenido, del carácter y el resultado concretos y útiles del trabajo. Considera el trabajo
sólo desde el punto de vista de su forma social. El trabajo organizado en una empresa
capitalista es trabajo productivo. El concepto de “productivo” –como los otros
conceptos de la economía política de Marx- tiene un carácter histórico y social. Por esta
razón sería sumamente incorrecto atribuir un carácter “materialista” a la teoría del
trabajo productivo de Marx. Desde la perspectiva de éste, no se puede considerar como
productivo solamente al trabajo que sirve a la satisfacción de necesidades materiales (y
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 31
no a las llamadas necesidades espirituales). Y en la primera página de El capital Marx
escribió: “El carácter de estas necesidades, el que broten por ejemplo del estómago o de
la fantasía, no interesa en lo más mínimo para estos efectos” (C., I, p.3). La naturaleza
de las necesidades no tiene ninguna importancia. Del mismo modo, Marx no asignó una
significación decisiva a la diferencia entre el trabajo físico y el intelectual. Marx habló
de esto en un conocido pasaje del capítulo XIV de El capital y en muchos otros lugares.
Con referencia a “el trabajo de los ingenieros, de los vigilantes, del director, de los
empleados; en una palabra, el trabajo de todo el personal cuya colaboración es necesaria
para producir determinada mercancía en una esfera cualquiera de la producción
material”, afirmó que “estas personas añaden al capital constante su trabajo total,
incrementando con ello proporcionalmente el valor del producto” (Historia crítica de la
teoría de la plusvalía, tomo I, p. 142). (¿Hasta qué punto es cierto esto para el caso de
los banqueros, etc.?) Se supone que lo trabajadores intelectuales son “indispensables”
para el proceso de producción y, por ende, que “ganan” retribuciones derivadas de los
productos creados por los trabajadores materiales. Según Marx, sin embargo, ellos crean
un nuevo valor. De ese valor reciben una retribución y dejan una parte del mismo en
manos del capitalista en la forma de valor no pagado, de plusvalía.
El trabajo intelectual necesario para el proceso de producción material no difiere en
ningún aspecto del trabajo físico. Es “productivo” si está organizado sobre principios
capitalistas. En este caso, es absolutamente igual que el trabajo intelectual esté
organizado junto al trabajo físico en una empresa (oficina técnica, laboratorio químico u
oficina de contabilidad, en una fábrica) o que esté separado en una empresa
independiente (un laboratorio químico experimental independiente que tenga la tarea de
mejorar la producción, etc.).
La siguiente diferencia entre tipos de trabajo tiene importante significación para el
problema del trabajo productivo: se trata de la diferencia entre el trabajo que “se
concreta en valores de uso materiales (Ibíd. p. 143) y el trabajo o los servicios “que no
asumen forma objetiva, es decir, que no adoptan, considerados como cosas, una
existencia propia, distinta de quienes lo prestan” (Ibíd.), “en los que la producción no
puede separarse del mismo acto de creación. Es lo que ocurre con todos los ejecutantes
artistas, actores, profesores, médicos, curas, etc.” (Ibíd., p. 223). Suponiendo que “todo
el mundo de las mercancías, todas las ramas de la producción material, de la producción
de la riqueza material, se hallan sometidas, teóricamente o de hecho, al tipo de
producción capitalista” (Ibíd.), la esfera de la producción material como un todo está
incluida en la esfera del trabajo productivo, es decir, organizada de manera capitalista.
Por otro lado, los fenómenos relacionados con la producción no material “representan
episodios significantes si los comparamos con el panorama de conjunto. Podemos, por
consiguiente, dejarlos a un lado” (Ibíd., p. 224). Así, sobre la base de dos supuestos, a
saber, 1) que la producción como un todo está organizada sobre principios capitalistas, y
2) que la producción no material está excluida de nuestro análisis, puede definirse el
trabajo productivo como trabajo que produce riqueza material. “Por donde hemos
descubierto una segunda característica secundaria del trabajo productivo, distinta de su
característica determinante e independiente en absoluto del contenido del trabajo” (Ibíd.,
p. 224). Es necesario recordar que se trata de una definición “secundaria”, que sólo es
válida si se aceptan las premisas mencionadas, es decir, si se supone de antemano el
trabajo organizado en forma capitalista. En realidad, como el mismo Marx lo señaló con
frecuencia, el trabajo productivo en el sentido definido y el trabajo que produce riqueza
material no coinciden; divergen en dos aspectos. El trabajo productivo incluye el trabajo
que aunque no está encarnado en cosas materiales, está organizado sobre principios
capitalistas. Por otro lado, el trabajo que produce riqueza material pero no está
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 32
organizado en la forma de la producción capitalista no es trabajo productivo desde el
punto de vista de la producción capitalista (ver Historia crítica de la teoría de la
plusvalía, p. 143). Si no adoptamos la “definición secundaria”, sino la “característica
decisiva” del trabajo productivo, que Marx define como trabajo que crea plusvalía,
vemos que todo rastro de trabajo definido “de manera materialista” queda eliminado de
la definición de Marx. Esta toma como punto de partida la forma social (o sea,
capitalista) de organización del trabajo. Esta definición tiene un carácter sociológico.
A primera vista, la concepción del trabajo productivo desarrollada en la Historia
crítica de la teoría de la plusvalía diverge de la idea de Marx sobre el trabajo de los
trabajadores y oficinistas empleados en el comercio y en crédito (Capital, tomo II,
capítulo VI, y tomo III, capítulos XVI-XIX). Marx no considera productivo tal trabajo.
Según muchos científicos sociales, incluyendo marxistas, éste se negó a considerar
productivo este trabajo porque no produce cambios en las cosas materiales. Según ellos,
esto es un resabio de las teorías “materialistas” del trabajo productivo. Al referirse a la
oposición de la “escuela clásica”, para la cual el trabajo productivo, o el trabajo que crea
valor (desde un punto de vista burgués, esto es una simple tautología), debe ciertamente
estar encarnado en cosas “materiales”, V. Bazarov se pregunta con asombro: “¿Cómo
pudo Marx cometer tal error después de haber descubierto la psicología fetichista del
productor de mercancías con tanto ingenio?” A. Bogdanov criticó las teorías que
separan los aspectos “intelectual” y “material” del trabajo, y agregó: “Estas
concepciones de la economía política clásica no fueron sometidas por Marx a la crítica
que merecen; en general, Marx mismo apoyó esas concepciones”.
¿Es verdad que los tomos II y III de El capital están impregnados de esa concepción
“materialista” del trabajo productivo que Marx sometió a una crítica detallada y
destructiva en la Historia crítica de la teoría de la plusvalía? En realidad, no existe
contradicción patente en las ideas de Marx. Éste no renuncia al concepto de trabajo
productivo como trabajo organizado sobre principios capitalistas, independientemente
de su carácter concreto y útil y sus resultados. Pero, si no es así, ¿por qué Marx no
considera el trabajo de los vendedores y los oficinistas organizados en una empresa
comercial capitalista como trabajo productivo? Para responder a esta pregunta, debemos
recordar que, cuando Marx hablaba de trabajo productivo como trabajo alquilado por el
capital en la Historia crítica de la teoría de la plusvalía, sólo tenía presente el capital
productivo. El agregado al tomo I de esta obra que lleva como título “La idea del trabajo
productivo”, comienza con la cuestión del capital productivo. De éste, Marx pasa al
trabajo productivo. Este agregado termina con las siguientes palabras: “Aquí no nos
hemos referido más que al capital productivo, es decir, al capital directamente empleado
en el proceso de producción inmediata. Mas adelante nos ocuparemos del capital en el
proceso de la circulación. Y cuando tratemos del capital comercial, veremos hasta qué
punto los obreros que trabajan para él son productivos o improductivos”. Así, la
cuestión del trabajo productivo reposa en la cuestión del capital productivo, es decir, en
la conocida teoría del tomo II de El capital sobre “Las metamorfosis del capital y su
ciclo”. Según esa teoría, el capital pasa por tres fases en su proceso de reproducción:
capital-dinero, capital productivo y capital-mercancías. Las fases primera y tercera
representan el “proceso de circulación del capital”. En este esquema, el capital
“productivo” no se opone al improductivo, sino al capital en el “proceso de
circulación”. El capital productivo organiza directamente el proceso de la creación de
bienes de consumo en el sentido más amplio. Ese proceso incluye todo el trabajo
necesario para la adaptación de bienes a los fines del consumo, por ejemplo, el
almacenamiento, el transporte, el empaquetamiento, etc. El capital en el proceso de
circulación organiza la “circulación genuina”, la compra y la venta, por ejemplo, la
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 33
transferencia del derecho de propiedad abstraído de la transferencia real de productos.
Este capital supera la fricción del sistema mercantil capitalista, por así decir, fricción
que obedece al hecho de que el sistema se halla escindido en unidades económicas
individuales. Precede y sigue al proceso de creación de bienes de consumo, aunque está
ligado al mismo indirectamente. La “producción de capital” y la “circulación de capital”
son independientes en el sistema de Marx y son tratados separadamente, aunque al
mismo tiempo Marx no pierde de vista la unidad de todo el proceso de reproducción del
capital. Esta es la base de la distinción entre el trabajo empleado en la producción y el
empleado en la circulación. Pero esta división nada tiene que ver con una división del
trabajo en trabajo que opera cambios en los bienes materiales y trabajo que no posee esa
propiedad. Marx distingue entre el trabajo alquilado por el “capital productivo”, o más
precisamente por el capital en la fase de la producción, y el trabajo alquilado por el
capital-mercancías o el capital-dinero, o más precisamente, el capital en la fase de la
circulación. Sólo el primer tipo de trabajo es “productivo”, no porque produzca bienes
materiales, sino por que es alquilado por el capital “productivo”, esto es, el capital en la
fase de la producción. La participación del trabajo en la producción de bienes para el
consumidor (no necesariamente bienes materiales) representa, para Marx, una propiedad
adicional del carácter productivo del trabajo pero no el criterio para establecerlo. Este
criterio sigue siendo la forma capitalista de organización del trabajo. El carácter
productivo del trabajo es una expresión del carácter productivo del capital. El
movimiento de las fases de capital determina las características del trabajo que alquilan.
Aquí Marx permanece fiel a su idea de que en la sociedad capitalista la fuerza motriz
del desarrollo es el capital: sus movimientos determinan el movimiento del trabajo, que
está subordinado al capital.
Así, según Marx, es trabajo productivo todo tipo de trabajo organizado en las
formas del proceso capitalista de producción o, más precisamente, el trabajo alquilado
por el capital “productivo”, es decir, capital en la fase de producción. El trabajo del
vendedor no es productivo, no porque no produzca valores de cambios en los bienes
materiales, sino sólo porque es contratado por el capital en la fase de circulación. El
trabajo del payaso al servicio del empresario de circo es productivo aunque no provoque
cambios en los bienes materiales y, desde el punto de vista de las exigencias de la
economía social, sea menos útil que la labor del vendedor. El trabajo del payaso es
productivo porque es empleado por el capital en la fase de producción. (El resultado de
la producción, en este caso, consiste en bienes materiales, en chistes, pero esto no
modifica el problema. Los chistes del payaso tienen valor de uso y valor de cambio. Su
valor de cambio es mayor que el valor de la reproducción de la fuerza de trabajo del
payaso, es decir, que su salario y los gastos en capital constante. Por consiguiente, el
empresario obtiene plusvalía.) Por otro lado, el trabajo del boletero de un circo, que
vende entradas para las funciones del payaso, es improductivo, porque es contratado por
el capital en la fase de circulación: sólo ayuda a transferir el “derecho a observar el
espectáculo”, el derecho a gozar de los chistes del payaso de una persona (el
empresario) a otra (el público).
Para una captación exacta de la idea de Marx es necesario comprender con claridad
que la fase de circulación del capital no significa una circulación del capital no significa
una circulación y distribución “verdaderas”, “reales”, de productos, es decir, un proceso
de transferencia real de las manos de los productores a las de los consumidores,
acompañado necesariamente de los procesos de transporte, el almacenamiento, el
empaquetamiento, etc. La función de la circulación del capital sólo consiste en transferir
el derecho de propiedad de un producto de una persona a otra, sólo es una
transformación del valor de una forma mercancía a una forma dinero o, inversamente,
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 34
sólo una realización del valor producido. Estos son los “gastos de circulación, derivados
del simple cambio de forma de valor, de la circulación idealmente considerada” (C., II,
p.121). “Aquí, sólo nos referimos al carácter general de los gastos de circulación que
surgen de la metamorfosis puramente formal” (Ibíd., p. 120). Marx demostró la
siguiente afirmación: “La ley general es que todos los gastos de circulación que
corresponden simplemente a un cambio en la forma de la mercancía no añaden a ésta
ningún valor” (Ibíd., p. 132)
Marx distinguió tajantemente entre esta “metamorfosis formal”, que es la esencia de
la fase de circulación, y la “función real” del capital-mercancías (C., III, p. 265). Entre
estas funciones reales Marx incluía: transporte, almacenamiento, “distribución de las
mercancías bajo una forma distribuible” (Ibíd., p. 264), “expedición, transporte,
distribución, venta al por menor” (Ibíd., pp. 276 y 282). Debe entenderse que la
realización formal del valor, esto es, la transferencia del derecho de propiedad sobre los
productos, “se limita a servir de vehículo a su realización y con ello, al mismo tiempo,
al verdadero cambio de las mercancías, a su paso de unas manos a otras, al metabolismo
social” (Ibíd., p. 276). Pero teóricamente, la realización formal, la función genuina del
capital en la circulación es en todo diferente de las funciones reales mencionadas que
son, en esencia, ajenas a este capital y tienen un carácter “heterogéneo” (Ibíd., p. 276).
En las empresas comerciales comunes, estas funciones formales y reales habitualmente
se mezclan y entrelazan. El trabajo del vendedor de una tienda sirve a la función real de
la conservación, el desempaquetamiento, el empaquetamiento, el transporte, etc. y las
funciones formales de la compra y la venta. Pero es posible separar estas funciones
tanto en cuanto a personas como en cuanto lugares: “Las mercancías preparadas para ser
compradas o vendidas pueden ser almacenarse también en docks y otros lugares
públicos” (Ibíd., p. 282), por ejemplo, en depósitos comerciales y de transporte. El
momento formal de la realización, la compra y la venta, puede producirse en otra parte,
en una “oficina de ventas” especial. Los aspectos formales y los reales de la circulación
se separan unos de otros.
Marx consideró todas las funciones reales como “procesos de producción
persistentes dentro del proceso de circulación” (Ibíd., p. 282). Son “procesos de
producción proseguidos simplemente en la circulación y cuyo carácter productivo se
oculta bajo la forma de ésta” (C., II, p. 121). Así, el trabajo que se aplica a estos
“procesos de producción” es trabajo productivo que crea valor y plusvalía. Si el trabajo
del vendedor consiste en llevar a cabo funciones reales: conservación, transporte,
empaquetamiento etc., es trabajo productivo, no porque se encarne en bienes materiales
(la conservación no produce tales cambios), sino porque está empeñado en “el proceso
de la producción”, y por consiguiente es contratado por el capital productivo. La labor
del mismo empleado comercial es improductiva sólo si sirve exclusivamente a las
“metamorfosis formales” del valor, a su realización, a la transferencia ideal del derecho
de propiedad sobre el producto de una persona a otra. La “metamorfosis formal” que se
produce en la “Oficina de ventas” y que está separada de todas las funciones reales
también exige ciertos gastos de circulación y gastos de trabajo, a saber, la contabilidad,
el manejo de los libros comerciales, la correspondencia, etc. (C., III, p. 282) Este trabajo
no es productivo, pero, una vez más, no porque no cree bienes materiales, sino porque
sirve a la “metamorfosis formal” del valor, a la fase de “circulación” del capital en
forma pura.
Aceptando la distinción de Marx entre funciones “formales” y funciones
“materiales” (preferimos el término “real”, que se encuentra en la obra de Marx; el
término “material” puede dar origen a malentendidos), V. Bazarov niega que las
funciones formales puedan exigir “la aplicación de un solo átomo de trabajo humano
Seminario de Lectura Metodológica de El Capital 35
vivo”. “En realidad, sólo el aspecto ¨material¨ de las funciones del capital-mercancías
absorbe trabajo humano vivo. Pero la metamorfosis formal no exige ningún ¨gasto¨ del
comerciante.” No estamos de acuerdo con la opinión de Bazarov. Supongamos que
todas las funciones reales, “materiales”, se separan de las funciones formales y que los
artículos se conservan en depósitos, barracas, etc., especiales. Supongamos que en la
“oficina de ventas” sólo se realiza el acto formal de la compra y la venta, la
transferencia del derecho sobre la mercancía. Los gastos de equipamiento de la oficina,
el mantenimiento de los empleados, los agentes de ventas, la contabilidad, en la medida
en que son usados por la transferencia del derecho de propiedad de una persona a otra,
son todos “gastos genuinos de circulación”, sólo relacionados con la metamorfosis
formal del valor. Como podemos ver, aún ésta exige “gastos” del comerciante y la
aplicación de trabajo humano que, en este caso, es improductivo, según Marx.
Dirigimos la atención del lector a la cuestión de la contabilidad porque, como
afirman algunos autores, Marx negó el carácter productivo del trabajo en la
contabilidad, en todos los casos. Sostenemos que tal opinión es errónea. En realidad las
ideas de Marx sobre la “contabilidad” (C., II, capítulo IV) se caracterizan por su
extrema oscuridad y pueden ser interpretadas en el sentido indicado. Pero, desde el
punto de vista de la concepción de Marx del trabajo productivo, la cuestión del trabajo
de los contadores no plantea particulares dudas. Si la contabilidad es necesaria para la
ejecución de funciones reales de la producción, aunque esas funciones se lleven acabo
en el curso de la circulación ( el trabajo del contador se relaciona con la producción, la
conservación y el transporte de bienes), entonces la contabilidad se relaciona con el
proceso de producción. El trabajo del contador es improductivo sólo cuando realiza la
metamorfosis formal del valor, la transferencia del derecho de propiedad sobre el
producto, el acto de compra y venta en su forma ideal. Repetimos que, en este caso, el
trabajo del contador no es improductivo porque no efectúe cambios en los bienes
materiales (a este respecto, no difiere del trabajo del contador de una fábrica), sino
porque es contratado por el capital en la fase de la circulación (separada de todas las
funciones reales).
Estas distinciones entre funciones formales y funciones reales del capitalmercancías,
o entre la circulación en su forma pura y “los procesos de producción que
se llevan acabo en el proceso de circulación”, fueron aplicadas por Marx en los tomos II
y III de El capital. No podemos estar de acuerdo con la opinión de que Marx sólo aplicó
esas distinciones en el tomo III, mientras que en el tomo II trata arbitrariamente todos
los gastos en el intercambio, como improductivos. V. Bazarov y A. Bogdanov
expresaron tal opinión acerca de una importante diferencia entre el tomo II y el III de
El capital. En realidad, incluso en el tomo II de El capital Marx sólo relaciona con los
gastos incondicionalmente improductivos los “gastos genuinos de circulación”, y no
todos los gastos de circulación (C., II p. 115). En el tomo II, habla de “procesos de
producción” que se realizan en el intercambio y tienen carácter productivo (Ibíd.,
p.121). Sin tomar en consideración diferencias secundarias en matices de pensamiento y
en la formulación, no hallamos tal contradicción básica entre los tomo II y III de El
capital. Esto no significa negar que en el capítulo XVII del tomo III, y particularmente
en el capítulo VI del tomo II, haya pasajes discordantes, oscuridad terminológica y
contradicciones particulares, pero la concepción básica del trabajo productivo como
aquel que es contratado por el capital (aún en procesos complementarios de la
producción que se llevan a cabo en la circulación) y del trabajo improductivo como el
que sirve al capital en la fase de circulación pura o en la “metamorfosis formal” del
valor es muy clara.

[ Next Thread | Previous Thread | Next Message | Previous Message ]

Replies:
Subject Author Date
Re: Trabalho produtivo em MarxGuilherme Statter15:36:01 04/28/04 Wed


Post a message:
This forum requires an account to post.
[ Create Account ]
[ Login ]
[ Contact Forum Admin ]


Forum timezone: GMT+0
VF Version: 3.00b, ConfDB:
Before posting please read our privacy policy.
VoyForums(tm) is a Free Service from Voyager Info-Systems.
Copyright © 1998-2019 Voyager Info-Systems. All Rights Reserved.